AUTORA: Sara Aparicio.
Turquía:
Turquía aúna por historia y por ubicación geográfica claves esenciales de las culturas europea y asiática. con pizcas del Magreb. En el plano político, su declarada intención de ingresar en la Unión Europea levanta sarpullidos entre algunos países centroeuropeos. En el religioso, la pugna es entre el Estado laicista instaurado por Atatürk en 1923 y la fuerte presencia del Islam. Y en el musical, ningún otro país como Turquía para observar la simbiosis de los modos occidentales y orientales.
A principios del siglo XX, los clubes, los music halls y teatros gozaban de reconocida fama, acogiendo a un público variado como diversos eran los espectáculos. Con la derrota y desmembración del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial, el timón del país queda en manos del general Kemal Atatürk. Atatürk, literalmente Padre de los turcos. La nueva era acarreó la prohibición de la música clásica y religiosa, dominadas por las formas árabes, mientras que se fomentaba la escucha de las orquestas europeas occidentales y la música folclórica de la península de Anatolia o türkü. En los ochenta bajo la presidencia de Turgut Özal la música pop, rock y arabesca comenzó a ocupar minutos en las emisoras de FM privadas y los canales de televisión.
El saz o baglama es el instrumento base de la música folk turca incorporado a los estilos de jazz, pop y formatos electrónicos de baile. Se trata de un laúd de cuello largo con un variado número de cuerdas. Otros instrumentos tradicionales son el ud (laúd), el ney (flauta de bambú), tanbur (laúd de cuello largo con trastes), kanun (cítara que se toca apoyada en las rodillas), el clarinete (clarinete de metal usado por las bandas militares otomanas a fines del siglo XIX). El ritmo o usul lo aporta el def (tambor, a veces acompañado de platillos, a modo de pandereta) o la darbuka (tambor pequeño en forma de copa). Maestro del ney es Mercan Dede, músico de origen turco y con residencia en Montreal. Es DJ, productor y especialista en música electrónica occidental entremezclada con sonidos sufíes, beats hipnóticos y voluptuosos ritmos orientales.
Un gran músico de la darbuka es Burhan Öcal, con varios discos publicados en nuestro país. No es gitano, pero aprendió los ritmos gitanos de la música turca y a mediados de los noventa creó el Combo Oriental de Estambul recuperando la tradición gitana de los siglos XVIII y XIX. Las melodías gitanas son ideales para beber y bailar; se interpretan tanto en los gazinos (clubes nocturnos) como en restaurantes. Las notas brotan a raudales, sin pausa, a una velocidad endiablada.
El estilo clásico cuenta con la “dama de Estambul” Müzeyyen Senar,, octogenaria ya. Debutó en 1933. Con ella nos adentramos en el apasionante mundo de la mujer en la música turca, para lo cual no hay mejor medio que escuchar y leer las notas incluidas en el disco Women of Istanbul. En la música, las mujeres se hicieron más visibles que en la política, especialmente en los clubes nocturnos cabareteros que proliferaron en Estambul entre 1920 y 1940. Todavía, a pesar de la popularidad, cantantes femeninas encontraron feroces resistencias de sus familias cuando querían llevar una carrera musical, con riesgo de ser consideradas mujeres fáciles o simplemente prostitutas. A consecuencia de ello, las primeras mujeres en subir al escenario y realizar interpretaciones fueron armenias, griegas, judías y gitanas.
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